Ortorexia

Todo puede empezar con unas simples palabras: “estoy cuidándome”. De primeras eliminamos grasas, fritos y dulces. Luego dejamos a un lado el pan o la mantequilla. Más tarde llenamos nuestra nevera de productos “Light”. Nos olvidamos de la cafeína, la teina y de todos los colorantes y conservantes. Seguimos por hacer la compra sólo en herboristerías y lugares de comida biológica. Así hasta convertirnos en unos esclavos de la comida.

Ortorexia viene de la palabra griega “orto” que significa lo correcto, lo estricto. Con este nombre se entiende la obsesión patológica por la comida biológicamente pura y la describió por primera vez un médico naturista americano hace sólo dos años.

La obsesión empieza cuando se basa en la comida que, supuestamente, es beneficiosa para el cuerpo. Aunque es totalmente correcto y recomendable el seguir una dieta equilibrada el exceso hace peligrar la salud de quien espera encontrar en la alimentación la cura a todos los males.

Apartados de la vida, recluidos en la comida

La fijación de la gente por la comida sana les lleva a ingerir sólo alimentos procedentes de la agricultura ecológica, libres de transgénicos y olvidándose en la mayoría de los casos de incluir en sus dietas, carnes o grasas de ningún tipo. De esta forma los niveles de equilibro del cuerpo de desploman, se pierde hierro, proteínas y en la mayoría de los casos se empieza por sufrir una fuerte anemia que es el desencadenante de enfermedades mucho más graves como la osteoporosis, la hipervitaminosis o la hipovitaminosis.

Las personas que sufren este trastorno de la alimentación prefieren no comer a ingerir lo que ellos llaman alimentos impuros. Por este motivo empiezan a apartarse de la gente que le rodea al no sentirse a gusto en los lugares de comida tradicional. Además sienten que su vida debe girar entorno a la comida y dedican la mayor parte de su tiempo a planificar, comprar y comer.

Según los expertos las razones que pueden llevar a padecer ortorexia son la obsesión por buscar una mejor salud, miedo a sentirse envenenado, querer tener un cuerpo perfecto o, en algunas ocasiones, una creencia religiosa.

Famosos enganchados a la comida sana

Como siempre que se genera uno de estos desórdenes alimenticios, siempre son las estrellas de Hollywood las primeras en caer en sus redes. Además, muchos de ellos no dudan en proclamar sus manías alimenticias. Entre estas extravagancias cabe destacar los 68 zumos de naranja que consume diariamente el diseñador Jean Paul Gaultier o los litros de leche de soja que Julia Roberts bebe todos los días, incluso lleva siempre un brick en el bolso.

Aunque la reciente descripción de la enfermedad no ha permitido que se realicen muchos estudios sobre la misma, sí se puede observar que detrás de esta obsesión se esconde, como en los casos de anorexia y bulimia, un trastorno psíquico.

Hay que dejar claro que el luchar contra esta obsesión no significa lanzarse a consumir comida basura ya que la cocina ecológica tiene muchas ventajas. En cualquier caso siempre hay que aliñar estas opciones con mucha sensatez: elegir nuestra forma de alimentarnos de manera que no perjudique a nuestra salud, pero teniendo siempre en cuenta que comemos para vivir, no vivimos para comer.



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