Lujo para tu piel
ORO
Cada vez está más presente en fórmulas cométicas, consigue un efecto tensor, estimula la actividad celular, revitaliza la piel devolviéndole el brillo y actúa como vehículo para otros principios activos, ayudándolos a penetrar hacia capas más profundas. En contacto con el cuerpo estimula la vitalidad gracias a su carga energética. Para la medicina china el oro penetra en los doce meridianos que rigen la salud de la piel y actúa purificando las toxinas superficiales y las generadas por el envejecimiento celular. Pero su aplicación va todavía más allá: rico en oligoelementos, el oro lucha contra el envejecimiento celular, nutre la piel y crea un escudo protector que previene los efectos del paso del tiempo.
DIAMANTES

Es una piedra preciosa célebre por sus poderes terapéuticos debido a su afinidad natural con las energías corporales. Sus propiedades son tan valiosas que amplían las fuentes de energía positiva y refuerzan las funciones de otros ingredientes que se aplican sobre la piel. Además, y debido a que el diamante es el mineral más duro del planeta, una vez convertido en polvo micronizado, y gracias a su composición rica en carbono, funciona como un peeling mecánico de excepción ejerciendo un poderoso efecto de arrastre de las células muertas al masajearlo sobre la piel. Su dureza lo convierte también en un excelente fortalecedor de uñas.
PLATA

Este mineral es un gran purificador, ya que absorbe los metales pesados y los oligoelementos dañinos, transportándolos fuera de la piel. Desde hace siglos se le reconocen efectos bioactivos y antibacterianos, de hecho se utilizaba para calmar heridas abiertas o para frenar la aparición de acné o verrugas. En forma de micropartículas, cada vez es más habitual en tratamientos de belleza, especialmente sobre pieles reactivas e intoxicadas o que presenten acné a pesar de la edad. Sirve además para tratar otras alteraciones, como dermatitis, eczemas o alergias, ya que sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias consiguen renovarla y devolverle su estado saludable. Dicha desintoxicación de la piel, reduce las sustancias dañinas estimulando el sistema inmunitario propio de ésta, y por lo tanto ayuda a retrasar el proceso de envejecimiento cutáneo.
PERLAS

Estas preciosas esferas son ricas en aminoácidos, proteínas y minerales, entre los que cabe destacar el calcio y el magnesio bioactivos, que favorecen la nutrición y la firmeza de la piel. Además el polvo de perla combinado con unas gotas de agua evoluciona y se transforma en miles de cristalinas o microesponjas: se utilizan como exfoliante para acelerar la renovación de la piel y mejorar las células superficiales. El resultado es una piel más fina, suave y elástica.