A partir de los 20:
Cuando se empieza a m
enstruar, aumenta la necesidad de hierro y, como consecuencia, también es aconsejable incrementar la cantidad de vitamina C ya que esta favorece su absorción.
En el caso de sufrir síndrome premenstrual, la vitamina B6 puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas.
Si se toman anticonceptivos orales es muy probable que se sufra una reducción en los niveles de vitaminas B1, B2, B6, B12, ácido fólico y vitamina C.
A partir de los 30:
En el caso de mujeres embarazadas o durante la lactancia, se ven incrementadas las necesidades de vitaminas y minerales en general. Las deficiencias más habituales son la de calcio y ácido fólico.
Para mantener los huesos sanos también en esta etapa las mujeres presentan una gran necesidad de calcio y vitamina D, vitamina C y vitamina B12.
Las mujeres embarazadas suelen prestar niveles bajos de algunas vitaminas del grupo B como la tiamina o del ácido pantoténico.
A partir de los 40:
Para compensar el estrés tenemos que tomar suficientes vitaminas del complejo B, como el ácido pantoténico, que pueden ayudarnos a tranquilizarnos y combatir la fatiga.
También es aconsejable tomar un aporte extra de riboflavina, puesto que en estas situaciones se tiende a eliminarla en mayor cantidad por la orina.
En el caso de llevar un vida muy activa, la tiamina es útil, ya que favorece la acción de ciertas enzimas que liberan energía en el organismo.
A partir de los 50:
Una vez la menopausia a comenzado a mostrar sus primeras señales y para prevenir la osteoporosis, es necesario incrementar las cantidades de calcio y de vitamina D.
La vitamina K disminuye las pérdidas de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas.
También resulta útil tomas ácido fólico ya que contribuye a mantener los niveles de estrógenos.